Número 9
Áreas Marinas Protegidas, beneficios para todos

El mar Mediterráneo es uno de los ecosistemas más afectados por la acción humana debido a su especial vulnerabilidad -cuenca relativamente pequeña- y al elevado número de ciudades que la bordean, lo cual intensifica los impactos. La sobreexplotación pesquera, la contaminación de origen terrestre o motivada por el tráfico marítimo, la destrucción o fragmentación de hábitats, la propagación de especies invasoras y el cambio climático suponen los principales impactos, afectando gravemente a la composición y abundancia de numerosas especies de los ecosistemas marinos, entre las que destacan los depredadores apicales, es decir, las especies que se encuentran en la cima de la cadena alimentaria.

 

Las Áreas Marinas Protegidas (AMPs) han demostrado ser una herramienta muy útil a la hora de recuperar poblaciones de peces, especialmente las de depredadores apicales. Esto se debe esencialmente a la regulación de los usos en estos espacios, prohibiendo o limitando la extracción pesquera dentro de sus límites, lo que permite su recuperación tanto en términos de biomasa como de abundancia a medio-largo plazo (entre 10 y 15 años).

 

El efecto de las AMPs sobre los peces no se restringe solo al ámbito de su protección, sino que también se aprecia en zonas adyacentes no protegidas. Mediante un mecanismo conocido como ‘spillover’ la abundancia de peces aumenta en esas zonas, generando un beneficio para el sector pesquero. Esto es debido al aumento en el número y tamaño de los ejemplares, que propicia una mayor producción de huevos. Asimismo, como consecuencia de este aumento de las densidades, algunos ejemplares tienen que desplazarse fuera de los límites de los espacios protegidos para encontrar un territorio.

 

Con el proyecto ‘Abundancia, selección de hábitat, síndromes de comportamiento y pautas de conectividad en depredadores apicales marinos mediterráneos’, financiado por la Fundación Séneca, se pretende encontrar respuestas a multitud de preguntas en relación a la conservación de las especies de depredadores apicales, muchas de ellas en una situación crítica.

 

Una de las líneas en las que se trabaja es la reconstrucción de la evolución histórica de las poblaciones de estas especies en los últimos 70 años, en base al conocimiento ecológico tradicional y local. Para ello se ha recopilado información de los pescadores más veteranos con el fin de reconstruir el estado de conservación de las especies en el pasado, y tener un punto de referencia con el que comparar las actuales. Otra de las líneas es la mejora de las técnicas existentes para estudiar la presencia y abundancia de estas especies, lo que permitirá evaluar mejor tanto su estado de conservación como el posible efecto de diversas medidas de gestión: área protegida, nivel de vigilancia, modificaciones relativas al uso pesquero, al uso recreativo, a la creación de infraestructuras, etc.

 

 

Ejemplares del sureste peninsular

También se trabaja en la evaluación del comportamiento de algunas de las especies depredadoras apicales, cómo varían su actividad en función de las estaciones, en qué periodos del día se encuentran más activos, cómo usan el territorio, etc. El objetivo de este proyecto es entender mejor la ecología de estas especies, así como el posible efecto de actividades como la pesca o el buceo en su comportamiento.

 

Por último, se está estudiando cuánto y cómo se conectan ciertas especies entre distintos espacios que están o no protegidos. Para ello, se utilizarán modelos informáticos que estimen en base a una serie de datos biológicos y oceanográficos cómo se mueven las larvas de los peces, así como herramientas genéticas que de manera empírica permitan dilucidar el grado de parentesco entre ejemplares recolectados a lo largo de todo el sureste peninsular.

 

El objetivo último es ampliar los conocimientos de este grupo de especies tan vulnerables como son los depredadores apicales, algo esencial a la hora de que las administraciones competentes aborden de la manera más eficaz las medidas necesarias para compatibilizar el uso y disfrute de los servicios que proporcionan los ecosistemas marinos con su conservación. En última instancia, la información recogida ayudará a mejorar el diseño y gestión de las AMPs, maximizando su beneficio para la conservación de la biodiversidad y el uso de los recursos marinos.

 

Proyecto de investigación ‘Abundancia, selección de hábitat, síndromes de comportamiento y pautas de conectividad en depredadores apicales marinos mediterráneos (ABHACO2DE)’. Investigador principal: José Antonio García Charton, profesor titular de Ecología de la Universidad de Murcia.