Número 4
Las poliaminas pueden mejorar la alimentación de los lactantes

La leche materna es, sin ninguna duda, el mejor alimento para los recién nacidos durante los primeros meses de vida. Esto es así porque la leche materna, además de tener todos los nutrientes que el niño necesita, incluye otros compuestos funcionales que van a favorecer el correcto desarrollo del niño, tales como hormonas, neuropéptidos y péptidos bioactivos, factores de crecimiento, bacterias beneficiosas y compuestos que regulan el desarrollo del sistema inmune entre otros. Además, a lo largo de toda la lactancia, la leche materna va cambiando su composición, adaptándose a los requerimientos del niño durante su desarrollo. Todo esto hace de la leche materna humana un alimento único y, a día de hoy, imposible de imitar.

 

El problema es que más del 70% de los bebes de más de tres meses son alimentados con fórmulas infantiles en los países occidentales. Hay cada vez más estudios que demuestran que los niños alimentados con fórmulas infantiles tienen más riesgo de desarrollar determinadas enfermedades que los niños con lactancia materna, como por ejemplo infecciones, alergias, diabetes u obesidad. Y que esta mayor susceptibilidad a determinadas enfermedades se prolonga hasta la edad adulta.

 

Nuestra investigación se centra en el estudio de las poliaminas en la leche materna. Estos compuestos, cuando se ingieren en cantidades adecuadas durante la lactancia, favorecen en el niño el desarrollo adecuado del tracto gastrointestinal, del sistema inmune y de la microbiota intestinal. El problema es que estos compuestos están ausentes o presentes en muy pequeñas concentraciones en las fórmulas infantiles, por lo que los niños alimentados con ellas ingieren menos cantidad que los alimentados con leche materna.

 

En este proyecto se está analizando el contenido de poliaminas de la leche de madres de diferentes países y que han dado a luz con diferentes tipos de parto. Hemos encontrado que existen diferencias en función de la localización geográfica y que el parto por cesárea afecta a la proporción de estos compuestos en la leche materna. Además, se ha encontrado laexistencia de cierta correlación entre las bacterias presentes en la leche materna humana y el tipo de poliaminas presentes en ella. Aún estamos lejos de comprender las implicaciones que tienen estos cambios en la salud de los niños, pero los resultados derivados de este proyecto podrían ayudar a explicarlos.

 

Además, mediante técnicas in vitro, se está explorando la posibilidad de añadir estos compuestos como ingredientes a las fórmulas infantiles y el efecto que tendrían sobre las bacterias beneficiosas del intestino de los lactantes.

 

Este proyecto contribuirá a conocer mejor la composición de la leche materna y al efecto que tienen los compuestos funcionales de la lechesobre la salud de los lactantes. El objetivo final es contribuir a mejorar la composición de las fórmulas infantiles, haciéndola mucho más parecida a la leche humana, y reduciendo el riesgo de sufrir determinadas enfermedades en aquellos niños que no reciben lactancia natural.

 

Carlos Gallego, es becario posdoctoral del Programa Regional de Talento Investigador de la Fundación Séneca y estudia los compuestos funcionales y bacterias presentes en la leche materna así como la Poliaminas en la alimentación infantil en la Facultad de Medicina de la Univerisdad de Turku