Número 9
Rapaces centinela, vigilantes de la salud

La “Conexión Fauna Silvestre-Especie Humana” de la que hablaba Theodore Colborn (1927-2014), en la época en la que escribía Nuestro Futuro Robado (1996), es una realidad incuestionable de la que aún hay mucho que aprender. Fue también 1996 el año en el que se celebró la conocida conferencia de Weybridge (Reino Unido), con el título “Conferencia Europea sobre el impacto de los disruptores endocrinos sobre la salud humana y la fauna silvestre”. Estos dos hitos marcaron un antes y un después en la investigación con especies de vida silvestre como centinelas de riesgos para la salud humana; y sobre todo con relación a los efectos inducidos por los disruptores endocrinos sobre la fertilidad y la reproducción.


Pero en la Universidad de Murcia, el grupo de Toxicología que lidera el profesor Antonio Juan García Fernández ya había iniciado, cuatro años antes (1992), los primeros estudios que conformarían su principal línea de investigación: "Animales centinela de riesgos tóxicos para la salud humana, animal y del medio ambiente". La Tesis Doctoral del profesor García Fernández (1994) fue sobre el grado de exposición a metales pesados (plomo y cadmio) en aves silvestres de la Región de Murcia; una de cuyas principales aportaciones fue utilizada por la Comisión Europea para elaborar, a finales de la década de los 90, el primer documento sobre riesgos de la exposición a plomo en aves de ecosistemas terrestres.

A partir de ahí, otros contaminantes (mercurio, pesticidas, biocidas, medicamentos, químicos industriales, etc) y otras especies animales, no solo aviares (ciervos, jabalíes, cetáceos, tortugas, galápagos, quirópteros, etc) han sido el objeto y la herramienta de estudio del grupo de Toxicología de la UMU.

Sin embargo, son las aves, y principalmente las rapaces, las que ocupan un lugar prioritario en sus investigaciones. El por qué de las rapaces es, fundamentalmente, por su situación en la parte más alta de las cadenas tróficas (el mismo nivel que ocupa el ser humano en su cadena trófica), por su abundancia en España y por el amplio conocimiento de su ecología y comportamiento. Todo ello les dota de características ideales para su uso en la alerta temprana de riesgos para la salud.

En los últimos años, el grupo de Toxicología de la UMU ha ampliado el campo de sus estudios a todos los niveles de la biomonitorización con aves, destacando la obtención no cruenta de muestras (sangre, plumas, huevos no eclosionados) y la búsqueda de nuevos biomarcadores de exposición y efecto tóxico. Ello les ha permitido consolidar su línea y establecer relaciones internacionales relevantes a través de su participación activa en la red EURAPMON (Research and Monitoring for and with Raptors in Europe), desde 2006 a 2015; y en la reciente Acción COST ERBFacility (European Raptor Biomonitoring Facility), que se extenderá desde 2017 hasta el 2021.

Sus estudios han aportado luz sobre diversos aspectos relacionados con el impacto de del uso de pesticidas agrícolas, los cambios en el uso de los suelos, la alerta de riesgos para las personas con quienes comparten hábitat, las consecuencias de vivir en zonas contaminadas (zona minera, industrial, etc), las mejoras en métodos diagnósticos precoces mediante la búsqueda y optimización de biomarcadores, el impacto ecológico y medioambiental del uso abusivo de medicamentos, la implementación de medidas legislativas ambientales y de salud, etc.

Podemos terminar concluyendo que las dinámicas poblacionales de las aves (sobre todo las situadas en las partes más altas de las cadenas tróficas), adecuadamente interpretadas, junto con los resultados analíticos toxicológicos y biomarcadores moleculares (toxicovigilancia), nos permiten alertar, con suficiente antelación, de potenciales efectos en la especie humana.

Antonio J. García Fernández es catedrático de Toxicología, e investigador principal del proyecto "MASCA`2014. Mejora de los procesos analíticos toxicológicos para la lucha contra el veneno y la monitorización de contaminantes emergentes (rodenticidas anticoagulantes y fármacos de uso veterinario) en rapaces" financiado por la Fundación Séneca