Número 12
Recuperar terrenos mineros con plantas autóctonas

Contribuir a la recuperación medioambiental de zonas mineras de la Sierra de Cartagena-La Unión es el objetivo último de un proyecto de investigación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), financiado por la Fundación Séneca, que trata sobre el fitomanejo de residuos procedentes de la antigua actividad minera en dicha área.

El fitomanejo es una técnica muy apropiada para la restauración de antiguas zonas mineras y consiste en emplear las plantas -solas o en combinación con enmiendas (aporte de fertilizante o materiales que mejoran la calidad de un suelo)- para controlar los contaminantes metálicos presentes en el terreno y evitar su dispersión.

Cuando se plantean estas técnicas en la Región de Murcia hay que tener en cuenta, además, que las especies vegetales empleadas no solo tienen que estar adaptadas a crecer en estos ambientes contaminados y faltos de nutrientes, sino que también deben ser capaces de tolerar la aridez del clima semiárido. Por suerte, “contamos con especies vegetales adaptadas a este clima, que son las que crecen habitualmente en nuestros montes, campos, etc. Sin embargo, no es fácil encontrar aquellas que puedan tolerar las condiciones tan adversas para el crecimiento vegetal (baja fertilidad, metales en exceso o acidez) que presentan los residuos mineros”, explican los autores del proyecto.

La investigación pretende mejorar las propiedades de estos residuos para facilitar que las plantas puedan crecer. “Sabemos que añadiendo fertilizantes o enmiendas compostadas podemos mejorar las propiedades de los suelos. Sin embargo, algunos de estos materiales pueden ser caros y su empleo solo se justifica en otros sectores con mayor retorno económico”, apuntan los investigadores. Por eso, emplean como enmiendas materiales que proceden de sobras generadas por otras actividades humanas, como los residuos sólidos urbanos (RSU) y restos de poda. De esta manera, se les puede dar un nuevo uso y reutilizar materiales que de otro modo acabarían en un vertedero.

Además, introducen el empleo de un nuevo tipo de enmienda edáfica, el biochar, un biocarbón que se fabrica a partir de residuos orgánicos. Este material es mucho más estable que los composts tradicionales y tiene la particularidad de retener bastante humedad, lo que resulta muy adecuado dadas las condiciones semiáridas del clima de la Región.

 

Control de las condiciones de crecimiento

Una vez que han seleccionado las enmiendas y comprobado los efectos beneficiosos que tienen sobre la fertilidad de los residuos mineros, los investigadores han de elegir las especies de plantas que van a utilizar en su experimento. De manera novedosa, en este proyecto se han empleado árboles como el pino carrasco y el ciprés de Cartagena. Éste último es una especie singular de gran importancia e interés botánico, ya que la Región de Murcia es el único lugar de toda Europa continental donde crece de modo natural, encontrándose además protegida por diversas normativas. Con su elección para su estudio, los investigadores consiguen un doble objetivo: la estabilización del terreno y además contribuir a la tan necesaria conservación de la especie.


El estudio se ha llevado a cabo en el invernadero de la finca experimental de la UPCT. Con este tipo de experimentos se pueden controlar las condiciones de crecimiento de las plantas, lo que permite obtener conclusiones más claras respecto a los efectos de los tratamientos, que han incluido el empleo de residuos mineros de la Sierra Minera mezclados en diversas proporciones con RSU y biochar. Durante el ensayo, que ha durado casi dos años, se ha realizado un seguimiento de los parámetros de crecimiento de las plantas y de las propiedades del suelo. A su finalización, las plantas se han recolectado y se van a analizar para ver cuál de las mezclas RSU/biochar ha permitido un mejor establecimiento de las mismas.

Paralelamente se está estudiando de qué manera las diversas mezclas RSU/biochar afectan a la ecotoxicidad, utilizando ciertos invertebrados del suelo como organismos bioindicadores. Se pretende evaluar el posible efecto de estos tratamientos en la cadena trófica o alimenticia y evitar así los posibles riesgos para organismos superiores. De esta manera, al término del proyecto se podrán recomendar las mezclas que permitan un crecimiento óptimo de las especies seleccionadas con el menor riesgo de transferencia de metales para dicha cadena trófica.

Los doctores Héctor Miguel Conesa Alcaraz y José Álvarez Rogel, del departamento de Ciencia y Tecnología Agraria de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena, lideran el proyecto titulado ‘Evaluación ecofisiológica y ecotoxicológica del empleo combinado de biochar y especies arbóreas autóctonas para restaurar/estabilizar residuos mineros de la Sierra de Cartagena-La Unión’, que cuenta con el apoyo de la Fundación Séneca.