Número 23
Nuevas tecnologías conducentes a la estabilización de residuos

Hace más de un año que se incorporó al laboratorio PEIRENEEAU GRESE E2Lim de la Universidad de Limoges para investigar la evaluación de los riesgos ambientales y sobre salud pública derivados de la dispersión y movilidad de los contaminantes metálicos procedentes de la industria minero-metalúrgica, por favor explíquenos su investigación:


Investigamos los procesos geoquímicos que intervienen en la meteorización de los residuos de las industrias minero-metalúrgicas y los nuevos minerales y/o sustancias que se forman. Estas últimos, provocan incremento de la tasa de erosión eólica e hídrica de los residuos y, con ello, el alcance de su dispersión desde el área fuente hasta espacios remotos insospechables. Paralelamente se ha constatado un incremento exponencial de su toxicidad asociado a la especiación química de los elementos metálicos que los conforman.

En definitiva, investigamos, en analogía con la teoría del ciclo geográfico del relieve, las etapas que envuelven la evolución de estos residuos en su entorno ambiental y el aumento y/o disminución de sus propiedades toxicas para sobre la base de ello establecer nuevas tecnologías conducentes a la estabilización de estos residuo.

¿Entonces todas las antiguas zonas mineras del mundo tienen alrededor suyo espacios contaminantes? ¿Durante cuánto tiempo permanece dicha contaminación en el suelo y el ambiente?


En todas aquellas zonas de la geografía planetaria en las que se han realizado labores para la extracción, concentración y fundición de minerales metálicos se ha producido un impacto de difícil remediación y reparación sobre las variables que integran el modelo medio ambiente, con especial incidencia en los suelos. Podemos decir que se ha consumado un daño ambiental histórico donde la propia naturaleza trata de reestablecer el equilibrio natural de los ecosistemas mediante mecanismos de homeostais geoquímica.

Desafortunadamente la contaminación y el daño ambiental provocado por las industrias minero-metalúrgicas es de difícil reparación ya que los elementos causantes de esta contaminación –metales pesados y metaloides- no se degradan como sucede con otras sustancias químicas y, una vez se adentran en la cadena trófica tienden a bioacumularse, biomagnificarse con efectos nocivos para la salud pública en exposiciones crónicas.


La industria minero-metalúrgica que actualmente desarrolla actividad, ¿lleva a cabo acciones preventivas o de contención de los contaminantes metálicos?


En la Unión Europea se ha legislado con objeto de contener los procesos de contaminación y dispersión de los efectos potencialmente tóxicos al medio ambiente de los residuos originados por la minería y la industria de transformación. En el año 2006 se aprobó la “Directiva de Gestión de Residuos de las Industrias extractivas” cuyo objetivo es aplicar las mejores técnicas disponibles en el seguimiento y control de la gestión de esta actividad para prevenir la contaminación del agua y el suelo e identificar cualquier efecto adverso que sus instalaciones de residuos puedan tener sobre el medio ambiente y la salud de las personas. No obstante, me gustaría señalar que existe una enorme anacrónica entre los avances científicos en la minimización de los impactos de estas actividades y las normas reguladoras así como una falta de juristas especializados en esta materia.

 

¿Qué países destacan por su buen hacer en este campo?

Indudablemente Canadá y Noruega, aunque no existen actividades mineras y de transformación metalúrgica que hasta el momento hayan demostrado que no contribuyen a la contaminación del aire, agua y suelos. 


¿Qué soluciones de restauración ambiental que incidan en la minimización activa de los riesgos asociados a la presencia de estas estructuras mineras abandonadas, espera encontrar?

Tras largos periodos de observación en campo concluimos que los residuos per se alcanzan un estadio de geoestabilización natural a través de la formación de encostramientos de óxidos de hierro que autoprotegen o encapsulan a los residuos frente a los procesos de erosión eólica e hídrica.

Por ello nuestros esfuerzos de investigación se encuentran centrados en determinar los parámetros que intervienen en estos procesos de geostabilización natural para emularlos y reducir los tiempos que de forma natural se suceden en la formación de estos encontramientos. De esta forma obtendríamos una solución rápida y económicamente viable toda vez que se produce una disminución del riesgo toxico inherente a la naturaleza de los residuos.


¿Ha desarrollado un nuevo método para la determinación de los riesgos para la salud?

En ocasiones la población se alarma cuando tiene noticias de que en su quehacer diario existen elementos potencialmente tóxicos –metales pesados y metaloides- para su salud y, esto, es un error.

Las regulaciones se han focalizado en el empleo de valores de referencia para determinar cuando existe un riesgo de contaminación a partir del cual se pueda indicar que existe un peligro para la salud pública y ambiental, bien por su toxicidad o bien por sus potenciales efectos cancerígenos.

Pero esto es un craso error. La toxicidad de estos contaminantes está condicionada por su especiación química o fase mineral. Es por ello por lo que recurrimos a la investigación de estos riegos mediante métodos in vitro que emulan los fluidos corporales con los que entran en contacto estos contaminantes una vez que éstos son inhalados, ingeridos o entran en contacto dérmico con los seres humanos. Desde nuestro laboratorio hemos diseñado nuevos métodos in vitro para determinar la bioaccesibilidad de estos elementos para cada uno de los escenarios de exposición a los que se encuentra sometida la población, en relación con su mineralogía vislumbrando, hasta el momento, que elevadas concentraciones de un elemento tóxico no presentan una mayor toxicidad para los seres humanos y, por el contrario, hemos encontrado supuestos en las que bajas concentraciones de estos elementos potencialmente tóxicos comportan un riesgo de toxicidad muy elevado. Para que me entienda, no es lo mismo ingerir en idéntica proporción una sal de cocina que contiene cadmio que una esfera de vidrio también lo contiene. En el primer caso hay una trasferencia directa al organismo mientras que en el segundo no.  

Nuestros últimos trabajos en este campo se han centrado en los riesgos de transferencia dérmica e investigar como determinadas cremas actúan como drivers favoreciendo la incorporación de estos elementos potencialmente tóxicos al torrente circulatorio a través de la dermis.


¿Considera que la ciudadanía puede tomar medidas preventivas para cuidar su salud frente a esta contaminación? ¿Podemos hacer pequeños gestos diarios que mejoren nuestra calidad de vida? Por favor, recomiéndenos qué podríamos hacer y dejar de hacer.


1. Los habitantes deben conocer el entorno en el que habitan, las características de estos residuos y los riesgos que comportan para su salud. Para ello apelo a que los investigadores de las ciencias de la educación, la sociología y la comunicación concurran en proyectos multidisciplinares que ayuden a las administraciones públicas a la comunicación del riesgo.

2. No realizar actividades de ocio y esparcimiento tales como, running, marchas, mountainbike, motocross, paseos etc., sobre estos residuos. Evitar realizar actividades físicas durante el alba y la puesta de sol, por ejemplo, correr; durante este periodo de tiempo se producen los vientos locales que ponen en suspensión las sustancias tóxicas siendo fácilmente inhalables.

3. Descalzarse, lavarse las manos y cambiarse de ropa nada más llegar a casa.

4. Las mascotas que salgan al exterior deben cepillarse en el exterior de la vivienda antes de entrar a casa.

5. Disponer de buenos cerramientos de puertas y ventanas y evitar ventilar el hogar en días secos y ventosos. Las mosquiteras reducen notoriamente el acceso de las partículas contaminantes a las viviendas.

6. Evitar tender la ropa en el exterior de la vivienda.

7. Llevar una estricta limpieza de los filtros de aire acondicionado/calefacción.

8. Evitar el uso de escobas o plumeros que pongan el polvo en suspensión ¡Siempre limpie con agua! A las Administraciones públicas apelo a que cesen el uso de sopladoras.

9. Evitar comer en espacios exteriores, con especial atención a los menores sobre todo en los horarios de recreo.

10. Construir muros verdes vegetales que retengan las partículas contaminantes bien en el jardín o bien mediante la ubicación de macetas en los alfeizares/balcones de las viviendas.

 

José Matías Peñas Castejón, contratado posdoctoral de la Fundación Séneca, está llevando a cabo el proyecto de investigación 'Evaluación de los riesgos ambientales y sobre salud pública derivados de la dispersión y movilidad de los contaminantes metálicos procedentes de la industria minero-metalúrgica. Minimización de riesgos e innovación en las técnicas de restauración' en el laboratorio PEIRENEEAU GRESE E2Lim de la Universidad de Limoge.

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