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IA para conocer los factores responsables de las lesiones deportivas

La práctica deportiva de manera regular durante la infancia y adolescencia presenta importantes beneficios sobre la salud de las personas que la realizan, así reduce el riesgo de sufrir numerosas enfermedades y ayuda a mantener un estado óptimo de bienestar físico, psicológico y social en la población infanto-juvenil. Por lo tanto, y desde una perspectiva no solo de protección de la salud individual sino además social y económica, resulta importante que los jóvenes se mantengan adheridos a la práctica deportiva. Sin embargo, toda práctica deportiva lleva inherente un incremento significativo del riesgo de sufrir una lesión.

Francisco Ayala es posdoctoral de la Fundación Séneca en la Universidad de Gloucestershire.

F.S. Hace un año se incorporó a la Universidad de Gloucestershire para investigar acerca de ese problema precisamente, por favor explíquenos su investigación, ¿cuál es el fin último de su investigación?

F.A. El principal objetivo de mi investigación es el de desarrollar modelos matemáticos (a través de técnicas de Inteligencia Artificial) y aplicaciones para smartphones y tablets que permitan identificar y entender qué factores y procesos son los responsables de colocar a un deportista joven en una situación de alto riesgo para sufrir una lesión. Este conocimiento ayudará a entrenadores, educadores físicos y demás profesionales del deporte y la salud a diseñar medidas destinadas a la prevención de lesiones y que sean adaptadas a las necesidades particulares de cada deportista. Todo esto potenciara una práctica deportiva segura y saludable durante la infancia y adolescencia.


F.S.
¿Ello significa que las lesiones podrían contrarrestar los efectos positivos que la práctica deportiva genera en el niño y/o como consecuencia de las secuelas producidas por una lesión?

F.A. Sí, eso es. De hecho, en la actualidad existe una gran preocupación por parte de los expertos en este fenómeno que se explica no, solo por la elevada prevalencia de las lesiones en la población infanto-juvenil, sino también por sus consecuencias sobre la salud física, psicológica, deportiva y social, que a menudo pueden derivar en que el niño y/o adolescente se vea forzado a abandonar la práctica deportiva.

Este abandono durante la infancia y adolescencia ha sido identificado como uno de los factores más decisivos para la adopción de un estilo de vida sedentario durante la adultez, además, de incrementar el riesgo de muerte prematura y la probabilidad de desarrollar, entre otras, enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial; y metabólicas, como la diabetes tipo 2 y la obesidad.

F.S. ¿Es un problema a gran escala? ¿la comunidad científica está prestándole la debida atención?

F.A. Sí, es un problema que afecta cada día a más niños y adolescentes en todo el mundo. A menudo se trata al joven deportista como si fuese un adulto en miniatura, alegando que así éste tendrá más posibilidades de llegar a ser profesional, alcanzar la fama y ganar cantidades desorbitadas de dinero. Así,los niños son sometidos a largas y frecuentes sesiones de entrenamiento (denominado especialización temprana) y donde, además, en sus entornos más próximos se les exige siempre ganar todas las competiciones. 

Estas altas y excesivas demandas físicas y psicológicas no solo no van a favorecer que el niño alcance el éxito deportivo en la etapa adulta, sino que, además, elevan enormemente la probabilidad de sufrir una lesión en un sistema músculo esquelético aún inmaduro y en crecimiento.

Por supuesto, la comunidad científica no está ajena a este problema y aunque en los últimos años se han empezado a aplicar medidas destinadas a reducir el número y gravedad de las lesiones en los jóvenes deportistas, las medidas sugeridas han demostrado una limitada eficacia.


F.S. ¿Cuál es el planteamiento de su investigación para paliar estas lesiones?

F.A. Con esta investigación se pretende reducir las lesiones en los jóvenes deportistas empleando un novedoso abordaje integral, dinámico y centrado en las necesidades individuales de cada persona. Es decir, evaluar con precisión el estado de salud física, psicológica, deportiva y social de cada niño y adolescente para posteriormente estudiar su nivel de riesgo de lesión (a través de modelos matemáticos) y, si es necesario, diseñar y aplicar medidas específicas que ayuden a mejorar aquellos factores o procesos que le hacen ser vulnerable.

Este enfoque choca con el actual paradigma que impera en las Ciencias del Deporte y la Salud, el cual se centra en la aplicación de medidas preventivas estandarizadas en todos los niños y adolescentes, independientemente de su nivel de riesgo de lesión. Quizás el actual enfoque reduccionista y el extendido desarrollo de modelos de predicción empleando técnicas estadísticas que no se adaptan a la complejidad de este fenómeno multifactorial y dinámico sean dos de las principales razones por las que las tasas de lesiones en niños y adolescentes continúan siendo aún muy altas y a pesar del enorme esfuerzo científico llevado a cabo en los últimos años.

 
F.S.
Los deportistas elegidos para realizar la muestra son de alguna especialidad? ¿por qué razón los eligieron?

F.A. Sí, todos los deportistas elegidos fueron jóvenes jugadores de fútbol. Dos fueron las razones principales que justifican esta elección:

La elevada prevalencia de lesiones que este deporte presenta en esta franja de edad, lo que hace que la magnitud de este problema sea muy alarmante para la sociedad
La gran popularidad de este deporte en todo el mundo, lo que podría permitir que muchas personas se pudiesen beneficiar de los hallazgos de esta investigación.

F.S. ¿Está desarrollando su investigación en colaboración con otros equipos externos a la Universidad de Gloucestershire?

F.A. Sí, esta investigación la estoy desarrollando en colaboración con instituciones tan prestigiosas como el Centro de Investigación del Deporte de la Universidad Miguel Hernández a través del grupo BIOMEC (IP: Francisco José Vera Garcia y José Luis López Elvira), el grupo de investigación Aparato Locomotor y Deporte de la Universidad de Murcia (IP: Fernando Santonja Medina y Pilar Sainz de Baranda Andújar), la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Castilla La Mancha a través de los investigadores José Antonio Gamez y José Miguel Puerta, el laboratorio de Strength and Conditioning de la Cardiff MetropolitanUniversity (IP: Rhodri Lloyd y Jon Oliver) y el Sport Medicine Department del Cincinnati children’s Medical Center (IP: Gregory Myer).